Cada vez que llegamos al fenómeno astronómico que es el solsticio de verano celebramos nuestro Desafío Sol a Sol del MC PicNic; evento que consiste en rodar en moto desde el amanecer hasta el anochecer aprovechando que nos encontramos en los días más largos del año en términos de horas de luz solar.

Y en esta 6ª edición hemos realizado un cambio relevante sobre las ediciones anteriores; el punto de partida en esta ocasión no será como hasta la fecha en algún punto elevado de la Comunidad de Madrid que nos permita ver la salida del sol al amanecer; sino que será en la villa soriana de Medinaceli.
La Ciudad del Cielo, declarada Bien de Interés Cultural, cuenta con múltiples y destacadas huellas romanas, árabes y cristianas en su extenso patrimonio histórico.

Situada estratégicamente en lo alto de un cerro a 1.200 metros de altitud y dominando el valle del Jalón, nos recibe con su imponente arco romano del siglo I, único de triple arcada de España.
Además, la elevada posición del arco y su posición mirando al este lo convierte en el lugar perfecto para ver el amanecer y comenzar nuestro 6º Desafío Sol a Sol.

Desayuno temprano, muy temprano y nos citamos los 10 participantes a las 6:30h para aparcar nuestras motocicletas junto al magnífico arco romano y hacernos las obligatorias fotografías viendo salir al astro rey.

Equipados con nuestros trajes de motoristas parecemos las huestes del caudillo Almanzor partiendo hacia tierras cristianas en una de sus victoriosas campañas.

Iniciamos el Desafío por las gargantas del río Jalón a través de un estrecho cañón de paredes de roca con tonos rojizos y una exuberante vegetación. Situado en un meandro del río llegamos al restaurado pueblo de Somaén, un auténtico y desconocido vergel en tierras sorianas que sorprende a la mesnada motera.
Continuamos por los inmensos campos castellanos de cereal en donde campan a sus anchas decenas de ciervos y corzos a los que altera la presencia de la caravana motociclista que recorre las estrechas carreteras.

En el horizonte atisbamos el solitario y mítico Moncayo, que con sus más de 2.300 metros es la cumbre más alta del Sistema Ibérico, actuando como frontera entre la meseta castellana y el valle del Ebro.
A medida que nos acercamos, comprendemos por qué es el lugar donde se fabrica el frio y el viento, pues a pesar de ser el inicio del verano las bajas temperaturas mañaneras se notan con intensidad.
Primera parada en Agreda, a los pies del Parque Natural del Moncayo, para avituallarnos con el obligado café caliente acompañado de tostadas de tomate y jamón serrano de la tierra, pues el frío que desprende el Moncayo actúa como perfecto secadero para las chacinas.



Reemprendemos la marcha ascendiendo por las estribaciones del Moncayo a través de bosques de robles y pinares y circulamos por la curiosa Cuesta Mágica, donde si paras las motos y pones el punto muerto, tendrás la sensación de estar ascendiendo cuando realmente la inercia te hace descender por la engañosa cuesta. Una ilusión óptica motivada por la falta de referencia del horizonte y la posición de los árboles que no están en la habitual posición vertical.
Llegamos a la maña Tarazona, cuyo extenso patrimonio monumental merece mucho la pena conocer; aprovechamos que es sábado y escasamente las nueve de la mañana pues apenas hay gente en las calles, para hacernos unas fotos en la escalinata de la imponente catedral de Santa María de Huerta, donde el gótico, el mudéjar y el renacimiento se superponen para regalarnos esta maravilla arquitectónica.


Por cierto, no encontramos al Cipotegato para arrojarle los obligados tomates, tendremos que volver el 27 de agosto…
Atravesamos el rio Ebro por Tudela !Ya estamos en el Reyno de Navarra¡ Nuestra intención era atravesar uno de los lugares más particulares de España, las Bárdenas Reales, un desierto cercano al río más caudaloso de la península ibérica y apenas a 70 kilómetros de los Pirineos.
Su rareza geográfica, sus paisajes y sus formaciones geológicas le han valido ser nombrado Parque Natural y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Las intensas lluvias de los días anteriores han convertido las pistas de tierra que atraviesan las Bárdenas Reales en un barrizal y muy a nuestro pesar tenemos que variar la ruta prevista.
La alternativa elegida es la Sierra de Ujué, donde tenemos la única incidencia notable del Desafío, pues la maleta de una de las motocicletas decide saltar en marcha y nos obliga a detenernos para hacer los arreglos necesarios.

Justamente en el lugar donde paramos tenemos unas preciosas vistas de Ujué, un encantador pueblo medieval situado en la cima de la montaña, una auténtica atalaya donde destaca la iglesia fortaleza de Santa María.
Nuestro siguiente destino será la villa de Olite que nos recibe con su joya, declarada Monumento Nacional en forma de majestuoso castillo, el Palacio Real. Antigua corte de los Reyes navarros se trata de uno de los castillos medievales más lujosos de Europa.


Entramos en su encantador casco histórico y nos detenemos en la plaza de Carlos III para disfrutar de un merecido tentempié donde no falta la famosa chistorra navarra que nos va a proporcionar las fuerzas necesarias para continuar con nuestro desafío motero.




Reemprendemos la marcha para dirigirnos a la cuna del patrón de Navarra, San Francisco Javier, el misionero jesuita universal del siglo XVI.

El castillo medieval de Javier, declarado Bien de Interés Cultural, destaca por sus tres torres, la iglesia neorrománica anexa y su arquitectura de piedra labrada.


Dejamos la Navarra media y nos dirigimos al norte para encontrarnos con sus famosas y estrechas hoces; la primera avistada desde la carretera es la famosa Foz de Lumbier, que no podemos visitar en esta ocasión debido al tiempo que se necesita visitarla andando.

La siguiente es la impresionante Foz de Arbayún que admiramos desde el mirador de Iso, situado entre paredes calizas a más de 400 metros de altura por encima del rio Salazar; realmente un espectáculo visual impresionante.

Seguimos hacia el norte por el valle del Salazar para ascender el alto de Tapla, haciendo parada en su mirador que nos disfrutar de la vista panorámica desde las alturas de los valles cercanos.



Rápidamente reemprendemos la marcha pues en la cumbre hay intensas rachas de viento y la temperatura es todo menos agradable para estas fechas.



Y entramos en el paraíso natural de la Selva de Irati, recientemente declarada Reserva de la Biosfera; sus hayas, robles, abetos, abedules, sauces, helechos y musgos nos acompañan a lo largo de su estrecha, sinuosa y sombría carretera que termina en las Casas de Irati; se trata sin duda de una de mis carreteras preferidas de España.



Tras disfrutar del increíble entorno, deshacemos nuestros pasos y hacemos parada en el corazón del valle de Salazar para tomar un refrigerio en la pintoresca villa de Ochagavía.


Llamada Nido de Lobos, pues su escudo muestra un lobo con un cordero en sus fauces, se trata de una población de gran belleza destacando su puente de piedra sobre el río Anduña, la arquitectura de sus casas blasonadas llenas de geranios que decoran sus balcones y sus calles empedradas.


Ascendiendo el Alto de Erro la lluvia hace acto de presencia y nos va a acompañar en nuestro camino durante los siguientes kilómetros; desde el embalse de Eugi circulamos por la revirada carretera paralela al río Arga, donde encontramos las ruinas de la Real Fábrica de Municiones.
La frondosa carretera llega hasta la cima del Alto de Urkiaga por el cual cruzamos al valle francés de los Aldules; el inmenso bosque de hoja caduca da paso a grandes pastos en pendiente.
Al llegar a Saint-Étienne-de-Baïgorry cruzamos el río Nive por el puente de piedra en cuyo extremo se encuentra la iglesia de San Esteban, monumento histórico; no cabe duda de que los pueblos del pirineo francés son incluso tan bonitos como los navarros.

En seguida comenzamos el último puerto de la jornada, el precioso puerto de Izpegi, con sus verdes laderas desnudas acompañadas de gigantescos helechos; se trata de un puerto corto tanto en longitud como altura (apenas se acerca a los 700 metros) pero que a cambio nos regala unas vistas pirenaicas espectaculares.



Breve parada en la cima del puerto que hace frontera con España y descendemos al maravilloso y legendario valle de Baztán, la Suiza Navarra; donde el legendario Basajaun, el señor de los bosques, protege el valle.


Elizondo es el destino final de ésta 6ª edición de nuestro Desafío Sol a Sol; es la capital del valle y se encuentra repleta de palacios y caserones señoriales.



Dividido por el río Bidasoa, desde el famoso puente de Txokoto podemos disfrutar y escuchar la cascada que genera la presa del mismo nombre en el propio núcleo urbano y admirar las preciosas fachadas con sus balcones repletos de flores en ambas riberas del rio.



Estamos recorriendo las principales localizaciones de la famosa Trilogía del Baztán de Dolores Redondo.


Elegir el Reyno de Navarra como destino de este 6º Desafío Sol a Sol ha sido un auténtico acierto; pero como dijo Felipe V “a rey muerto, rey puesto” así que ya estamos preparando destino para la 7ª edición que tendrá lugar el 21 de junio de 2025.



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